Cómo Tom gullick contribuyó a recuperar la Malvasía Cabeciblanca

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La malvasía cabeciblanca es una especie con dos poblaciones muy bien diferenciadas una migratoria(Rusia, Kazajistan,  Paquistán, China y Mongolia) y otra mediterránea (España,Marruecos,Tunez,Turquia).Ocupa pequeños lagos, lagunas y Marismas, en la actualidad esta considerada como “vulnerable”con alrededor de 3000 individuos.  

Sin embargo en 1977 en toda la Península Ibérica la especie sólo se reproducía en la laguna de Zoñar, al sur de Cordoba, donde se contabilizaron 22 ejemplares de malvasía cabeciblanca, (Oxyura leucocephala) estando en claro peligro de extinción.

En este momento  ornitólogos Británicos con Tom gullick  a la cabeza, hacían el seguimiento de la especie y decidieron tomar cartas en el asunto, ya que pensaron que la especie no podría soportar una nueva temporada de caza al ser una especie con muchas dificultades para emprender el vuelo y por esto los perros de los cazadores se hacían con ellas con cierta facilidad. Por ello, se compraron los derechos de caza en la zona y mediante encuentros con los cazadores,  se acordó que cuidasen a  la especie.

Hasta ahí,  la historia conocida y alabada por todo el mundo conservacionista, como iniciativa ejemplar para salvar de la extinción a una especie. Pero, según el propio Tom Gullick me ha contado  recientemente. Esta no fue ni mucho menos la única medida que se llevó a cabo. Como medida complementaria y después de negarsele apoyo institucional para realizar la actuación, decidieron traer de contrabando 16 huevos de malvasía cabeciblanca desde Pakistan, donde las poblaciones contaban con más ejemplares. Después de eclosionar los huevos con éxito en un lago artificial de una finca del Campo de Montiel  , soltaron a las malvasías en el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel para posteriormente trasladarlas a Doñana, por ser ésta una zona mas propicia para la especie, intentando asegurar de ésta manera, una nueva zona de reproducción, en caso de que la malvasías de Zoñar muriesen a mano de cazadores desaprensivos.

Y al parecer, estas dos medidas, funcionaron perfectamente, porque desde ese momento la especie no ha hecho más que aumentar de número, calculándose hoy por hoy una población de más de 3.000 ejemplares incluida la población actual de las Tablas. Todos ellos serían descendientes de tan solo 19 parejas, de los cuales casi la mitad procederían del reforzamiento poblacional realizado  por el ornitólogo británico Tom Gullick y sus colaboradores.

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